
Nuestro Sistema Nervioso, Inmunológico y Endocrino están constantemente interactuando entre ellos y con el medio que nos rodea, bien para protegerse o bien para nutrirse de él. Dicha interactuación produce diferentes neurotransmisores y hormonas que activan vías neurológicas y tejidos específicos para adaptarse al entorno cambiarte en el que vivimos.
Como un ejemplo de lo anterior, se podría indicar que ante un estrés continuado nuestras glándulas suprarrenales producen mucha hormona de Cortisol, que como efecto positivo nos ayuda a incrementar nuestra energía para superar la situación estresante en la que nos encontramos, aunque por otro lado, incrementa el nivel de azúcar en sangre, afecta negativamente al Sistema Inmunológico y disminuye la formación ósea entre otros efectos.
Ante los hechos que nos ocurren en la vida, la interactuación de la que hablamos anteriormente nos hace tener muchas reacciones automáticas, que son básicas para nuestra supervivencia ya que algunas nos alejan del peligro, y otras nos mueven hacia niveles de bienestar. Sin embargo, en ocasiones, alguna de estas reacciones automáticas son exageradas o incluso inapropiadas porque nos generan estrés, angustia, rabia o miedo que no podemos controlar y que nos alejan de la paz y de la seguridad que deseamos.
Con esta técnica identificamos las reacciones negativas que tenemos ante una situación y aprovechamos las capacidades de interactuación y reacciones que tiene el cuerpo para redirigirlas y ponerlas al servicio del bienestar, generando nuevas rutas adecuadas de manera fácil y eficaz.