No Intentes Cambiar a Nadie
No intentes cambiar a nadie: limítate a iluminar, porque es tu luz la que invita a tu prójimo a cambiar.
Que en estos tiempos extraños en que elegiste volver, tu tarea, compañero,
no es otra que la de “ser”.
Y si ese que va a tu lado, se encuentra dormido acaso, respeta su desarrollo y su aparente retraso.