Perdonar es en sí saber y poder soltar

Cuando hablamos de soltar nos referimos a la manera en la que las personas tenemos mayor o menor facilidad en eliminar y desprendernos de todo aquello que ya no necesitamos. Para hacer una evaluación completa de cómo soltamos y cómo de eficaces somos en esta eliminación, deberíamos de reflexionarlo en un plano físico, emocional y mental. Alguien que padece de estreñimiento reflejaría que tiene limitaciones en la eliminación física.

Otro ejemplo de eliminación física sería evaluar cómo nos desprendemos de las cosas o de la ropa, en una limpieza, en una mudanza etc. Desde una perspectiva más amplia sería interesante también estudiar como eliminamos o como soltamos lo negativo en los otros dos planos. Como nos desprendemos de un pensamiento negativo, de una creencia negativa o de un estado emocional negativo que arrastramos de una experiencia vivida en el pasado.

Es por ello que perdonar es una forma de soltar y dejar ir algo que ya no necesitamos y que además resulta negativo para nosotros. Es muy habitual encontrar personas aferradas al rencor y al dolor que les ha ocasionado una vivencia pasada. Aquí es necesario pararse y hacer una verdadera reflexión: «EL PERDÓN NO ES PARA EL OTRO». Cuando uno se niega a perdonar (…es que esta persona me hizo esto…me ha hecho lo otro…..), es importante entender que no se trata de que el comportamiento del otro te guste sino de que meramente lo aceptes tal y como es. Suele ser también frecuente que caigamos en errores relacionados con la reflexión sobre la otra parte, «¿Cómo crees que está la otra persona? Pues estupendamente, a mí me da igual». ¿Quién está sufriendo de verdad? ¿A quién le duele esto? A ti. Esa energía que tú tienes contraída en esa pena, en ese dolor, en ese sufrimiento no la tienes para el otro, que habitualmente le suele dar igual (en ocasiones ni sabe de ello). Tú no perdonas para que el otro esté bien. Tú perdonas para soltar eso en ti. En sí mismo, es un acto egoísta pero de reconciliación contigo mismo y desde la coherencia para obtener el bienestar de tu sistema. Así es más fácil llegar al perdón, como es para mí, voy a perdonar.

Y tampoco sería esta la reflexión, «te perdono si me das un beso». No es eso. Independientemente, yo te perdono. Vamos a pensar en este otro ejemplo. «Mi marido me ha sido infiel, bueno te perdono…» Perdonar no simboliza y no significa que quiera tener cerca a esa persona, que acepte su comportamiento, que me guste o que esté en paz con lo sucedido. A veces, el perdón elige la distancia o la ruptura o la separación, pero lo haces en paz y con absoluta consciencia del verdadero motivo.

 

 

 

Procedencia del Texto: Desconocida

Fotografía: www.pixabay.com/es/

Compártelo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INFORMACION BÁSICA SOBRE PROTECCION DE DATOS: Responsable: ESPACIO SENEB (Clara Lucas del Valle). Finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales: Moderar y responder comentarios de usuarios. Derechos: Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@espacioseneb.es así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Información adicional: En Política de privacidad de espacioseneb.es, encontrarás información adicional sobre la recopilación y el uso de su información personal, incluida información sobre acceso, conservación, rectificación, eliminación, seguridad, y otros temas.